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Aumenta la satisfacción de usuarios de autos eléctricos en México este 2026

El arrepentimiento de compra entre propietarios de vehículos eléctricos en México cayó drásticamente, pasando del 25% en 2025 al 1% este año.

Redacción Nota Viva
Foto: motorpasion.com.mx

La percepción de los automovilistas mexicanos sobre la movilidad eléctrica ha experimentado un giro positivo durante 2026. Mientras que el año pasado una cuarta parte de los dueños de vehículos eléctricos manifestaba arrepentimiento tras su adquisición, la cifra se ha reducido a apenas el 1% en la actualidad, consolidando una mayor confianza en esta tecnología entre los usuarios nacionales.

Este cambio en el comportamiento del mercado ocurre a pesar de que el crecimiento en las ventas de unidades eléctricas ha mostrado una desaceleración en diversos sectores económicos. Según analistas del ramo automotriz, la mejora en la experiencia de propiedad se explica por una mayor familiaridad con el uso diario de los cargadores y la estabilización de los costos operativos en comparación con los vehículos de combustión interna.

La infraestructura de carga, que ha sido señalada frecuentemente como el principal desafío para la adopción masiva, ha comenzado a mostrar signos de maduración en zonas urbanas clave del país. Aunque todavía existen retos logísticos importantes, la consolidación de redes de carga rápida ha permitido que los propietarios actuales superen las barreras de ansiedad por autonomía que prevalecían en años anteriores.

Desde la perspectiva de los usuarios, la transición hacia la electromovilidad ya no es vista como un experimento tecnológico, sino como una solución viable de transporte. El factor clave que ha impulsado este optimismo renovado es el ahorro en mantenimiento y combustible, aspectos que hoy pesan más en la balanza de los conductores que el precio inicial de compra.

Las autoridades de la Secretaría de Energía y diversos organismos privados han señalado que el mercado mexicano se encuentra en una fase de aprendizaje. Aunque la adopción no ha sido tan acelerada como se proyectaba hace un lustro, la satisfacción de quienes ya han dado el paso sugiere que una vez que el usuario se adapta al vehículo, la probabilidad de retornar a un motor de combustión disminuye significativamente.

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