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Contaminación, ruido y estrés elevan el riesgo de infartos en México

Expertos advierten que la exposición constante a factores ambientales y laborales urbanos impacta directamente en la salud cardiovascular de los mexicanos.

Redacción Nota Viva
Foto: xataka.com.mx

La exposición prolongada a altos niveles de contaminación atmosférica, la contaminación auditiva derivada del tráfico vehicular y el estrés laboral crónico son factores determinantes que incrementan el riesgo de sufrir infartos, según coincidieron especialistas este octubre de 2026. Vivir en zonas urbanas densamente pobladas, donde el ruido de los motores es constante y la calidad del aire se deteriora, ha dejado de ser una molestia cotidiana para convertirse en un problema de salud pública que requiere atención inmediata por parte de las instituciones sanitarias.

El impacto de estos elementos en el sistema cardiovascular es acumulativo. Los especialistas señalan que la vibración sonora constante y las partículas suspendidas en el aire, comunes en las principales avenidas de la Ciudad de México y otras grandes urbes del país, generan procesos inflamatorios en el organismo. Estos factores, sumados a la presión del entorno laboral, actúan como detonantes que comprometen la salud de los ciudadanos, independientemente de sus hábitos alimenticios o actividad física.

Ante este panorama, las autoridades de la Secretaría de Salud y organismos especializados en cardiología han subrayado la importancia de implementar estrategias de mitigación urbana. Se sugiere que el diseño de las ciudades debe priorizar la reducción de emisiones contaminantes y la creación de espacios que disminuyan la exposición al ruido, buscando disminuir la incidencia de enfermedades coronarias que han afectado a diversos sectores de la población en los últimos meses.

Los expertos recomiendan a la ciudadanía mantener chequeos médicos constantes y, en la medida de lo posible, buscar entornos habitacionales con menor exposición a fuentes directas de ruido y contaminación atmosférica. Si bien el ritmo de vida en las metrópolis mexicanas impone retos significativos, el reconocimiento de estos riesgos ambientales es el primer paso fundamental para prevenir complicaciones cardiacas a largo plazo, protegiendo así la integridad física de las familias mexicanas.

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