Descubren mamífero vivo a casi 7,000 metros en la cordillera andina
Investigadores hallaron un ratón orejón en las cumbres del volcán Llullaillaco, desafiando los límites biológicos de supervivencia a gran altitud.

Un equipo de biólogos reportó esta semana el hallazgo de un espécimen vivo de ratón orejón de la puna, Phyllotis xanthopygus, a una altitud cercana a los 6,700 metros sobre el nivel del mar en la cordillera de los Andes. Este descubrimiento marca un hito en la zoología, al localizar a un mamífero en un entorno considerado extremo por sus condiciones de baja presión atmosférica, temperaturas gélidas y niveles mínimos de oxígeno, superando cualquier registro previo para un vertebrado en la zona.
El hallazgo se produjo durante una expedición científica orientada a documentar la biodiversidad en las altas cumbres, un ecosistema que hasta hace poco se consideraba casi desprovisto de vida permanente para animales superiores. Los especialistas señalaron que, conforme se gana altura, la flora y la fauna cambian drásticamente, una dinámica que puede observarse incluso en las caminatas por los bosques de niebla circundantes a la Ciudad de México, donde la altitud dicta la distribución de las especies de manera implacable.
La presencia de este roedor a tales alturas sugiere adaptaciones fisiológicas aún no comprendidas del todo por la comunidad científica. Mientras que en ecosistemas mexicanos como el Eje Neovolcánico Transversal las especies han desarrollado mecanismos específicos para habitar zonas de alta montaña, este caso andino obliga a replantear los límites de la resiliencia biológica ante la escasez extrema de recursos y el aislamiento geográfico.
Este suceso abre nuevas líneas de investigación sobre cómo el cambio climático podría estar empujando a diversas especies a buscar refugio en altitudes cada vez mayores. Expertos en conservación ambiental y especialistas en vida silvestre han comenzado a proponer estudios comparativos con la fauna endémica de los volcanes mexicanos, buscando entender si existen patrones de comportamiento similares ante el estrés ambiental y el calentamiento global.
Las autoridades ambientales y organizaciones internacionales de conservación destacaron la importancia de proteger estos hábitats de alta montaña, los cuales funcionan como termómetros naturales de la salud del planeta. Aunque el hallazgo se realizó en Sudamérica, la relevancia científica del hecho resuena en México, donde la preservación de los ecosistemas de alta montaña es una prioridad en la agenda de la SEMARNAT para salvaguardar la biodiversidad ante las presiones humanas y climáticas.


