México y Perú normalizan relaciones diplomáticas y alistan relevo en Alianza Pacífico
Tras años de distanciamiento, México y Perú restablecen lazos diplomáticos y avanzan en la entrega de la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico.

México y Perú han normalizado sus relaciones diplomáticas este octubre de 2026, dejando atrás un periodo de casi cuatro años marcado por tensiones políticas y una parálisis en la comunicación bilateral. Este acercamiento, consolidado tras los diálogos iniciados en agosto, permite que ambos países retomen su agenda de cooperación regional y resuelvan la prolongada disputa sobre la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico, un mecanismo clave para la integración económica y comercial en la región.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha confirmado que los equipos técnicos de ambas naciones trabajan en una ruta crítica para formalizar la entrega de la titularidad de este bloque comercial. Este proceso busca restaurar la funcionalidad operativa del organismo, que se vio afectado significativamente por el enfriamiento de las relaciones entre los gobiernos durante los últimos años, impactando los flujos de intercambio y la toma de decisiones conjuntas.
El restablecimiento de las relaciones no solo contempla el ámbito diplomático, sino que propone retomar las mesas de trabajo en materia comercial, migratoria y de cooperación técnica. Funcionarios de la cancillería mexicana han señalado que la prioridad actual es recuperar el dinamismo de los acuerdos comerciales vigentes, asegurando que el relevo en la presidencia de la Alianza se realice bajo los protocolos institucionales establecidos en los tratados fundacionales.
Este giro en la política exterior mexicana responde a la necesidad de fortalecer los bloques regionales ante un panorama global de incertidumbre económica. La normalización de los vínculos con Lima es vista como un paso indispensable para consolidar el papel de México como un actor central en la integración latinoamericana, dejando atrás las fricciones que impidieron el avance de la agenda común durante la primera mitad de la década.
En las próximas semanas se espera el intercambio oficial de embajadores, un hecho que simbolizará la culminación del restablecimiento pleno de los canales de comunicación. Con esta medida, México reafirma su compromiso de mantener una política exterior basada en el diálogo y el respeto mutuo, buscando que la Alianza del Pacífico recupere su rol como motor de desarrollo y competitividad para las naciones integrantes.


